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Abril 23rd, 2008 at 9:07 am

nacionalismo lingüistico colonizador

Un catedrático de lingüística de la Universidad Autónoma de Madrid publica un libro sobre el nacionalismo lingüístico español excluyente
En Público

Juan Carlos Moreno Cabrera (Madrid, 1956), es catedrático de Lingüística General de la Universidad Autónoma de Madrid defiende, en contra de la tesis oficial, que existe un nacionalismo lingüístico “excluyente” del estado español. Que el Estado no acepta la verdadera diversidad de lenguas. Que no fomenta el plurilingüismo. Que el castellano no está perseguido en Catalunya, en Euskadi o en Galicia. Y lo expone en un libro duro, “comprometido”, “El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva” (Península), en la calle desde hace un mes.

Su postura choca con la ortodoxia.

Sí, lo sé. Pero no dejaré de defenderlo. Existe una ideología muy desarrollada, un nacionalismo lingüístico de Estado, aunque se esconda. El Estado ha presentado el español como la lengua de bien común, la de interés nacional, la superior, la que beneficia a todos y a todos nos hace iguales.

¿Un nacionalismo disfrazado?

Obvio. El Estado podría ser no nacionalista. Neutral con respecto a las lenguas. No es así: concibe y promociona al castellano como un valor cívico y por encima de las diferencias étnicas, de las identidades nacionales. Se dice que el español estándar, el de la Real Academia [RAE], es neutral, cuando no es más que el desarrollo de una variedad, del castellano. ¡Claro que está étnicamente determinado! Una prueba: la pronunciación del español culto coincide con el castellano de Madrid o Valladolid. La tesis de que hay una lengua supranacional, más rica y útil para la comunicación, es ideología. Ocurre lo mismo con el inglés o el francés.

¿No es natural que una variedad se imponga a las demás?

No, porque las lenguas tienden a diversificarse a medida que se expanden y se mezclan con otras. De ahí que un hablante de Cádiz sepa distinguir a uno de Sevilla. Los procesos de estandarización, en cambio, sí son artificiales. Y para ello hace falta un Estado unificado y una estructuración política y económica determinada. La creación del Estado moderno conlleva esa concepción unitaria de la lengua. Censuro por eso a los lingüistas que, sabiendo que es un proceso político, lo ocultan para justificar una lengua que venden como superior.

¿Pero por qué lo han hecho?

La Sociología de la Ciencia tiene más peso de lo que se cree. Los investigadores quieren recibir subvenciones, que sus resultados sean aceptados por la comunidad científica, no marginados. Si yo no tuviera puesto fijo, quizá no me habría atrevido, por supervivencia. Ahora soy más libre.

Quizá no veían esa conexión Lingüística-Política que señala.

¡Yo intento disociarlas! Hacer lo contrario que mis colegas, que las mezclan y no lo dicen. El motor que me lleva a escribir este libro sí es ideológico. Me opongo al imperialismo, al libre mercado… Pero no uso la política para hacer esa disección, sino sólo razonamientos lingüísticos.

¿No busca provocar?

No por mis palabras. Son las de todos los expertos que menciono. Mi libro es casi una antología de 300 pasajes de lingüistas como Menéndez Pidal, Manuel Alvar, Amado Alonso… Elijo textos significativos, duros, transparentes, donde se ve su ideología.

¿Cuándo y cómo se apuntala el nacionalismo castellano?

Comienza en el siglo XIII, cuando Alfonso X el Sabio opta por una variedad concreta como lengua literaria y de la administración. Ya es la elección del Estado. La preeminencia del castellano continúa y se afianza en el siglo XVIII. El proceso es doble: las élites dominantes procuran que su variedad sea la más poderosa y a la vez las clases populosas imitan esa forma de hablar porque es símbolo de prestigio. Las lenguas estatales no surgen, pues, por instituciones como la RAE. Éstas regimentan la variedad impuesta antes por razones políticas, económicas y demográficas.

Y Franco ayudó a esa supremacía.

El nacionalismo lingüístico cree que sólo hay una lengua en el Estado, la española, y ésa es la lengua nacional por antonomasia. Las otras son secundarias. Esa ideología existe antes y después del franquismo, no es exclusiva de él. La dictadura es sólo la manifestación más contundente de la lengua-nación, vehiculada en la escuela. ¿Por qué aún hoy escritores catalanes publican en castellano?

¿El pluralismo es una entelequia?

En las sociedades occidentales es muy difícil porque el sistema educativo no lo promueve. En algunas comunidades pequeñas, sí existe.

Su libro sale en medio de la furia por el conflicto lingüístico.

La pelea de intereses es política: la concepción monolingüe del Estado castellanista y la concepción plurilingüe que los catalanes tienen de España.

El PP o el partido de Rosa Díez ven persecución del castellano.

No, no es así. Cuando se intenta que el catalán ocupe en Catalunya espacios antes ocupados por el castellano, se entiende por persecución, algo absurdo y estúpido. Lo que se teme es la posibilidad, muy remota aún, de que el catalán sea la lengua dominante en Catalunya. ¿No sería eso lo normal, siendo cooficial?

¿La polémica es ficticia, pues?

Sí. Trasluce ese miedo sin fundamento. ¿Se va a perder el castellano, con 400 millones de hablantes?

Pero puede haber desigualdades. En oposiciones, por ejemplo.

Ése es un problema del monolingüe, no del bilingüe. Un catalán, un vasco o un gallego tiene derecho a que se le enseñe en su lengua materna en todo el Estado. Sí se garantiza lo contrario, que un madrileño pueda estudiar castellano en Catalunya. ¿No somos todos iguales?

“Apruebo las sanciones por no rotular en catalán si sirven para promover la lengua” ¿No es un paroxismo que se multe por no rotular en catalán?

Si las sanciones sirven para promover la lengua, las apruebo. Como socialista, y no del PSOE, soy partidario de pagar para bienes sociales.

Dice que no hay partidos de ámbito nacional plurilingües.

No. Sólo podría ser IU, pero la izquierda ha renunciado hace tiempo a esa consigna, como al derecho de autodeterminación, que respaldo.

¿Por qué, por miedo? En campaña se vio lo sensible del tema.

Depende de dónde. En Catalunya sí que es rentable el asunto, donde el PP no tiene nada que hacer.

Porque para la derecha es una de sus batallas ideológicas, ¿no?

Sí, concibe España como una única nación, indivisible, con una lengua nacional posible, el castellano.

No deja de ser sorprendente que usted, madrileño, defienda las tesis nacionalistas periféricas.

También yo tenía prejuicios, pero concluí, tras leer mucho y estudiar idiomas, que aquello que nos decían de lenguas más fáciles y aptas no tenía fundamento lingüístico, sino ideológico. Lo expuse en La dignidad e igualdad de las lenguas, en 2000. A partir de ahí seguí investigando y encontré más argumentos.

¿Sabe que le citan en foros nacionalistas e independentistas?

Sí, ellos lo agradecen mucho. Hasta ahora sólo les llegaba desde Madrid que su lengua no valía nada, y sí el castellano. Pero no lo he escrito para que me aplaudan. No soy dogmático y no descarto estar equivocado. Ésa es una actitud científica.

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Abril 18th, 2008 at 11:25 am

Verdades,verdicidas y verduleros

in: Iritzia

En verdad que en esta vida hay pocas verdades absolutas, algunas más son relativas y muchas relativizables. También es cierto que hay verdades como templos, verdades verdaderas y medias verdades. Y redundando, es verdad la existencia de verdades verosímiles tanto como utópicas, así como santas verdades. Algunas verdades son por imperativo incuestionables, obligatorias, tanto por lo civil como por lo militar, aunque por regla general sean cuestionadas y por lo tanto cuestionables. También hay verdades que pican, que fastidian con j, porque son verdades como puños.

Sinceramente todo depende de la actitud ante la verdad. Se puede creer o se puede pensar. Fe o racionalidad. Para unos es singular y mayúscula, es La Verdad y para otros plural: hay verdades. Metafísica o razón. Comodidad o comida de coco. Comodidad o esfuerzo. Miedo o valor Televisión o lectura.

La verdad es que las verdades se pueden imponer tanto como retorcer e incluso rescribir. Rizando el rizo algunas verdades incómodas se pueden transformar, prostituir, devaluar. Y dan pié para un roto y un descosido. Se puede quemar a la gente, torturarla o castigarla en pos de la verdad, y muchas veces, gracias a ello también se aprende de verdad a discernir sobre La Verdad, la verdad y las verdades.

Verdaderamente, las verdades no son ni dejan de ser, lo que es y deja de ser reside en cómo las afrontamos, qué uso hacemos de ellas, de sus enunciados, sus contenidos, sus verdades. Ya sea desde el dogma o desde la heterodoxia, lo cierto es que cada ser humano, cada colectivo humano, entronca su devenir terrenal desde la gestión de las verdades y así cada uno hila su existencia, la define y desarrolla por, para y en función de su respectiva verdad vital.

Dicen que es verdad eso de que evolucionamos, y lo cierto es que quizá sea verdad, ya que en pleno siglo XXI es anticuado, rancio hablar de La Verdad. Por eso ahora a La Verdad la denominamos Pensamiento Correcto, aunque a algunos es verdad que nos gusta más definirlo como Pensamiento Obligatorio. No es nada nuevo un mero cambio de look. La Verdad siempre ha existido y existirá, todo es cuestión, como decía, de discernir, de interpretar, tanto para liberarse como para vivir abducido por el Verdadero Pensamiento Obligatorio vigente.

Al margen de qué tipo de Verdad, verdades o verdad afrontemos, lo cierto que poco te estoy aportando sufrida lectora, no hay problema alguno con este tema.

Podríamos pensar que entonces el problema sea la mentira. En toda lógica sabemos que a la verdad se le antepone la mentira. El yin-yan perfecto que mueve el mundo. De todos es sabido que mentir es más cómodo que decir la verdad. Rinde a corto plazo y si se es un poco artista, a veces, incluso a largo. Y si combinamos la mentira con algo de la verdad, creando medias verdades o medias mentiras, el cóctel puede ser espectacular.

Meras certeza. Hasta aquí no te planteo nada nuevo heroica lectora, sufrido lector. Efectivamente hay tantos mentirosos como humanos en el planeta, y no es malo, porque hasta cierto punto es una de las actitudes naturales del ser humano, todo es cuestión de saber gestionarlas en función de la finalidad. Mentiría quien niegue haber alguna vez mentido. Y se puede mentir patológicamente, de forma vulgar, sibilina, interesada, cobarde. Hay mentiras infantiles y dse puede mentir infantilmente. Por haber, hay hasta piadosas mentiras.

Las bolas, las patrañas, los cuentos, las trolas así como la falacia o la falsedad son intrínsecamente humanas.El problema no son los mentirosos, ya que como dice el refranero antes se coge al susodicho que al renco. El problema reside en la abundante proliferación de verdicidas, certeros criminales asesinos de las verdades.

Los verdicidas han existido siempre, como los mentirosos, desde el origen de la organización humana. Pero no son naturales como los mentirosos, son consecuencia. Surgen desde la premeditación. Tienen tácticas y estrategias para lograr fines. Generalmente han estado siempre a sueldo de La Verdad, del Pensamiento Vigente Obligatorio respectivo. Buen curro. Combinando mentiras con embustes y sazonando con alguna media patraña crear una verdad, La Verdad es un arte, una perfecta maldad. Ya lo decía uno de los verdicidas más reputados de la Historia, todo un virtual Nóbel del verdicidio, el renco Goebbels: una mentira mil veces contada es una verdad incuestionable.

Pero hay dos clases de verdicidios los “de Crianza” y los de “Gran Reserva”. Los primeros son asesinatos de la verdad de corto plazo, sin grandes visos de permanencia. Son peligrosos por la inmediatez de las consecuencias, casi siempre apocalípticas, los segundos tienen el tiempo como mejor aliado y el objetivo de la permanencia del crimen es fundamental.

A pesar de que muchas personas sabíamos la verdad y hoy todas la sepan, si quieren, un flagrante caso de verdicidio “de Crianza” fue este: “Creanme, les doy mi palabra de que Sadam Hussein tiene armas de destrucción masiva” decía un aventajado alumno español de Goebbels, acompañado de sus atlánticos amigos, calcando el ejemplar verdicidio del maestro con aquel: “los ataques polacos a un puesto fronterizo alemán nos obligan a ir a una guerra defensiva”. Los nazis invadieron Polonia el 1 de septiembre de 1939.

Los verdicidios “Gran Reserva” tienen el mérito de que concatenan generaciones enteras de funcionariales verdicidas con el mismo objetivo: “Euskal Herria no existe, es un mito. Los vascos nunca han tenido un estado. Los vascos no tienen nada que ver con los navarros, siempre han estado separados. Bizkaia siempre ha pertenecido a Castilla y nunca ha tenido nada que ver con Navarra. Los navarros son españoles voluntariamente, los vascos siempre lo han sido. Las tropas españolas derrotaron a los franceses en Irun y Hondarrabi. Los rojos quemaron Gernika. Esta sociedad vasca se divide al 50% entre nacionalistas y no nacionalistas”.

Los verdicidas españoles y franceses llevan siglos asesinando la verdad mediante la imposición de La Verdad. Evitar mediante el verdicidio que los vascos, que todos los navarros, seamos conscientes de serlo, sabedores de nuestra historia, conocedores de las verdades estructurales y de las verdades cotidianas de nuestro devenir colectivo.

Para ello se valen de una larga serie de verduleros. Salseros que asientan el verdicidio mediante la proliferación de patrañas y falsedades coyunturales. Carne de cañón de los verdicidas. Efímeros, circunstanciales los verduleros son unos pringados necesarios: Mil verduleros hacen el trabajo de un verdicida. “Se pueden defender todas las ideas y proyectos en este marco constitucional. El “problema vasco” es un problema de convivencia entre vascos. En el siglo XXI no existirán los estados en Europa, seremos todos europeos. Hay que respetar la voluntad de los navarros. La tortura, de existir, es algo marginal. La solución es que se respeten las diferentes formas de ser español. Los vascos son una minoría racista. Los vascos se autodeterminan elección tras elección. No hay conflicto político, es mero problema de orden público. La justicia es independiente”

Verdulerías sin peso real específico a largo plazo, pero que en conjunto son parte fundamental del verdicidio estructural a largo plazo, porque son el recordatorio cotidiano de este.

Pero cuando ni las verdulerías ni los verdicidios más flagrantes son eficaces se tiende directamente al negacionismo ramplón cuartelero. No existes, no eres, no puedes, no debes…no. No.

La Historia dicen que la escriben los vencedores. Ese es el descanso del verdicida y la gloria de algún verdulero, el colofón al trabajo bien hecho. Pero ¿y si no vencen?

Los verdicidas y verduleros topan a veces con huesos duros de roer. Es la excepción que confirma la regla. Los vascos, las vascas, todos políticamente navarros, tenemos el privilegio de ser unos supervivientes. El pueblo, la cultura más antigua de Europa sobrevive, resiste a la asimilación.
Siglos de invasiones, colonizaciones, “integraciones”; centenares de años de naciocidio mediante la violencia, la negación y el verdicidio no han logrado la asimilación, la sumisión, la uniformización. No hay sometimiento. Y eso es lo que no pueden perdonar, lo que les supera: la capacidad de supervivencia de nuestro pueblo y la capacidad increíble de ser tan notables en todos los ámbitos. Ser tan pocos y tan excepcionalmente solidarios, frescos, libres, emprendedores, combativos, sociales…

El verdicidio para con Euskal Herria, con la Navarra plena, está inconcluso y en franca regresión gracias al esfuerzo callado, heroico de miles de incrédulos, de no asimilados, de insumisos, de autodidactas que siempre han buscado vivir de las verdades, escépticos ante La Verdad. La vacuna ante La Verdad, se está distribuyendo mediante la difusión de miles de verdades libres, inapelables.

Vivir de verdad, vivir de verdades, es vivir libre, coherente con el propio ser.

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Abril 15th, 2008 at 8:30 am

Up the Republic of Navarre!!!

in: Iritzia

Gora nafar errepublika!

Ilargia da errepublikarra,
baita Eguzkia ere.
Nafarroa da errepublikarra
baita neu ere.

Sun is republican
republican is the moon
Navarre is republican
and myself too

Republicana es la Luna,
republicano es el Sol.
Republicana es Nabarra,
republicano soy yo.

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Abril 11th, 2008 at 12:24 pm

Banderas, banderines y banderolas

in: Iritzia

Hay dos modos de vivir, uno con la verdad por delante, con claridad, asumiendo medallas o marrones y otro, chapuceando embustes sistemáticamente para justificar mediante balbuceos demagógicos cualquier acción incómoda, errónea o aunque legítima, hiriente para terceros. Lo que define la honestidad va de apechugar con lo acometido, y de tener la fuerza de defenderlo con convicción vehemente o en el caso de ser consciente del error, asumir con coraje la culpa.

Este inicio moralinero viene a cuento de que por motivos de trabajo me muevo bastante por Euskal Herria, y hay días en los que me fastidia con j el sentir que algunos politiqueros piensen y actúen desde su mediocridad con la convicción de que los ciudadanos de a pié somos gilipollas.

Azcuna, el corregidor tan castizamente bilbaíno, por su presuntamente rotunda claridad al hablar, adalid de lo transversalmente moderno o modernamente transversal, que me lío, y culto, muy culto, todo un erudito público en el conocimiento de la opera que no pierde el tiempo en aprender la aldeana jerga euskaldun con la que relacionarse con algunos de sus ¿conciudadanos?, ¿súbditos? ¿meros votantes?, va y coloca con nocturnidad alevosa la bandera española en el ayuntamiento de Bilbao y “no pasa nada” porque según él “ha de cumplir la ley”.

Hasta aquí, correcto o casi. Se supone que Azcuna, como militante y cargo público del PNV, no va por libre. Si ha puesto la rojigualda es porque sigue directrices del Partido. Pero entonces, ¿por qué no se cumple la ley en Diputaciones o Lehendakaritza? ¿Y las comisarías y coches de la policía autonómica? ¿Y los ayuntamientos de Lemoa, Forua, Ondarru, Azkoitia, Laudio o Lesaka por ejemplo? ¡Pero si se ha acabado el plazo legal para colocar el símbolo español!

¿Quizá sea porque el agravio se digiere peor?

Pero qué agravio, si este tipo de cumplimientos legales solo molestan a una ínfima minoría minoritaria ilegal. Los vascos y vascas hace tiempo que hemos superado transversalmente este debate decimonónico y aldeano. ¡Banderas a mí!

Azcuna ha puesto la bandera española en el ayuntamiento de la villa bilbaína porque es más español que el Cid campeador y Pelayo juntos. Y eso no es malo, él sabrá. Lo cutre, impresentable e insultante para toda inteligencia, es que no sea un tipo honesto, un bilbaíno castizo de esos que tanto le gustan, y diga con nitidez lo que hay: Pongo la española por primera vez en 30 años, porque estoy encantado de haberme conocido, el PCE se “homologó” tragando rojigualda y ahora para el PNV y el moderno Bilbao de mis amores, más de lo mismo. ¡VasspaÑa!

Este tipo de personajes, que no dan la talla de la honestidad política mínimamente exigible pueden intentar ocultar con chapuceros discursos demagógicos y mediocres, para salir del paso, actos que probablemente repudiarían la mayoría de sus propios votantes. ¡Hay si se pudieran revocar los mandatos electos como en Cuba! ¿Pero no era un dictadura?
30 años de propina a los 40 de dictadura, en los que no ha habido ningún otro consenso más práctico en la política vasca, que el significado de los símbolos, no se pueden zanjar con una imposición gratuita y sin tener coraje para defenderla.

Si se pone la española, sean coherentes y pónganla en todos los lugares en los que por las leyes extranjeras impuestas que acatan hayan de colocarla. Luego apechuguen con lo que el pueblo piense de sus actos.

Las banderas no son trapos, como los pragmaticistas incoherentes pretenden hacer creer. Los bandos siempre han existido y siempre existirán porque son reflejo sociológico de la actividad grupal humana. Las banderas simbolizan identidades y reflejan historia. Si no fueran tan importantes no existirían leyes que las impusieran a pesar del sentir mayoritario de la gentes. En Euskal Herria como en Irlanda o Irak. Tan importante es la ausencia de la española como su presencia, y ni Azcuna ni ningún otro va a convencer con mediocridades postmodernas que reseñen la falta de importancia trascendental de lo acometido. Si quería apuñalar a “los aldeanos” desde su modernidad de titanio hispano-yanqui, lo ha conseguido, solo le falta tener ese par del que tanto presume para “revindicar” con nitidez su acción.

Nuestra bandera Nacional sufre los mismos avatares que sufre la historia de nuestro pueblo. Miles de vascos murieron defendiendo la bandera roja de la soberanía vasca, la bandera del estado navarro desde 1200. En Malmasin, en las nafarlandak de Zornotza, en Gasteiz. Más tarde en Noain, en Amaiur, en Hondarribi…y luego esa bandera de libertad y soberanía se adapta a los tiempos, evoluciona con la bicrucífera aranista y el concepto de Euzkadi que no era otro que el de definición estatal de Euskal Herria vista parcialmente por los hermanos. La misma sangre y heroísmo en defensa de la misma bandera de antaño: Sabiagain, Intxortas, Irun, Gaztelumendi, Gernika… Y luego prohibida. ¿Por qué? ¡Si solo es un trapo!

Hoy la Ikurriña sigue prohibida en la Navarra residual, es un producto más de souvenir asimilado en Iparralde, como siempre, y simboliza de modo oficial, y sumisa a la rojigualda, la Euskadi triprovincial autonómica de la que, por cierto, los Arana nunca hablaron.

Y el “trapo” que nada dice según Azcuna y ondea en el Consistorio bilbaíno ¿qué historia tiene? ¿Qué significado? ¿A quien representa? ¿Qué balance de muerte y sufrimiento? ¿Qué supone para los vascos y vascas? Poco orgullo, mucho sufrimiento y nada propio.

Los que sienten esa bandera son una minoría en este país. Si fueran tantos como nos quieren hacer creer hace tiempo que la encontraríamos por doquier. Estaría en la por lo menos mitad de los balcones el día de la Hispanidad, en las tiendas de recuerdos, en los coches, en las competiciones deportivas, instituciones, escudos, camisetas… ¡Pero no existe! Porque son muy pocos los que la sienten! Porque es un cuento ese discurso que divide virtualmente a esta sociedad.

Pero Azcuna ya lo sabe y por eso aquí hace política de banderín para defender con cobardía y complejo el sentimiento que alzó el banderón de Colón en Madrid, el del “no nacionalismo patriótico constitucional” transversalmente moderno y democráticamente impuesto con garantía de las Fuerzas Armadas, haciendo de paso de nuestro símbolo en la práctica, una mera banderola de acompañamiento.

Y mientras tanto, la mayoría que ha de tragarse el sapo que estos impresentables han impuesto, seguimos entre banderolas sin poder izar en lo más alto de la dignidad y la libertad, la única bandera que representa nuestra identidad, nuestra libertad y nuestra historia: la Bandera Nacional de Euskal Herria.

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Abril 8th, 2008 at 1:32 pm

Simplificando lo simple

in: Iritzia

Desde la disolución de la URSS y el final de la concepción bipolar de las Relaciones Internacionales, desde ciertos ámbitos de la izquierda más presuntamente ortodoxa se ha desarrollado una sistemática crítica a la reivindicación del Derecho de Autodeterminación por parte de Naciones sin estado efectivo como la nuestra. Tras la emergencia de los estados exsoviéticos y exyugoslavos han sido un sinfín los argumentos variopintos que estos minoritarios sectores ideológicos han desarrollado para negar la mayor: todos los pueblos oprimidos del mundo, ya hayan sido invadidos, ocupados, colonizados, pseudoasimilados, “integrados” o “creados”, tienen derecho a decidir su futuro colectivo en libertad. Así de simple y así de radicalmente democrático.

Hace pocos días Michael Collon en una breve nota denunciaba, con razón, el doble rasero del Imperio, del Neoliberalismo globalitario, del Orden Vigente a la hora de enfrentar los legítimos procesos de libre determinación de muchas naciones sin estado, estados invadidos y ocupados o simplemente comunidades con conciencia de la propia identidad. Recordaba mediante contraposiciones básicas la doble faz del discurso neoliberal y socialdemócrata en función del conflicto en sí. Buenos y malos, demócratas versus terroristas; pueblos merecedores de toda homologación y bendición por masacrables u olvidables pueblos o comunidades, innobles e inmerecedoras de la libertad radical.

Así es, el listado es largo y se puede combinar de muchas maneras. A su lista hay muchos otros procesos que añadir o comparar. Repugna ver la avalancha de denuncias por la situación del Tibet, mientras nadie menciona el drama de los uigures del Turkestán chino o Xinquian. Anodada contemplar el beneplácito general al proceso kosovar y el manto de silencio sobre Chechenia. Indigna escuchar las loas al proceso democrático escocés versus la negación extrema a la mera existencia de Euskal Herria como Nación. Enciende asistir al nítido espectáculo que vislumbra a la más falaz de las faces de “Comunidad Internacional” repartiéndose y asimilando vilmente el Sahara del ejemplar y radicalmente democrático Polisario, de la mano de la servil “democracia” marroquí.

No es nuevo el doble rasero interpretativo y pragmático del Orden Internacional Unipolar a la hora de evaluar o actuar, no es nuevo y es realmente el eje básico sobre el que se vertebra el injusto, opresivo y criminal Orden Mundial vigente. Es radicalmente cierto que la primacía de los intereses económicos y geoestratétegicos de Corporaciones multinacionales y gobiernos a su servicio rigen y explican el 100% de las contradicciones evidenciables, y que mediante un manto hipócrita de presunta paz, justicia, Derechos Humanos, democracia y libertad, se articula un impresentable, pero vendible discurso moralizante que adoctrina a, los cada vez menos, inquietos, débil punta de lanza, de las hace tiempo narcotizadas, por el consumo vacuo y el American way of life, masas occidentales.

Pero para Collon, como anteriormente fueron Petras, Dieterich u otros ideólogos y opinadores de la presuntamente ortodoxa izquierda eurocéntrica del siglo XXI, el doble rasero es también el criterio práctico, el método, para homologar como aceptable, revolucionario y por lo tanto “defendible” un proceso de libre determinación y no otro, al igual que para los descritos “homologadores de democracia” del Imperio Internacional vigente. Son los “homologadores de izquierda”

Al margen de que El Imperio Neoliberal planetario, sus tentáculos locales o regionales en forma de multinacional, ONGD, gobierno títere, partido, guerrilla paramilitar o Institución de la “Comunidad Internacional” tenga intereses en que un pueblo o comunidad nacional se independice, como en el caso de Kosova, Timor Leste, Tibet o “los coroneles del Este del Congo” según las simples simplificaciones de Michael Collon o incluso ¡¿Israel?!; y no lo entienda del mismo modo con Palestina, Sahara o Euskal Herria , tampoco es de recibo que solo entendamos, y no siempre, aceptables o legitimables desde posiciones anticapitalistas, solo “los procesos de liberación con componente revolucionario de vanguardia”.

Paradigma balcánico
Hagamos un poco de Historia. Durante los conflictos balcánicos de finales del siglo XX y la disolución de la URSS, regía un discurso permanente en ciertos círculos intelectuales: el del mantenimiento a toda costa de que el derecho de autodeterminación era un recurso solo aplicable a procesos de descolonización. Las experiencias del este europeo (además del paradigmático proceso saharaui) dejaban en evidencia dicha doctrina, ya que los procesos en los Balcanes y la URSS se legitimaban jurídicamente gracias al componente progresista de las Constituciones federales que reconocían, aunque solo fuera retóricamente, el derecho de las Repúblicas federadas a la libre determinación.

Pero al margen de recursos explicativos juridicistas, las claves causales y legitimantes se nutren claramente de un recurso superior radicalmente democrático: la voluntad popular libremente expresada en un contexto territorial histórico estable homologado.

Las variables explicativas de los conflictos a posteriori son claramente multicausales, pero aún así, las actitudes de ciertos actores exógenos siempre han sido la disculpa de los “homologadores de izquierda” para negar la mayor: el respeto a la voluntad popular al margen de intereses de terceros . Evitando los parámetros que se nutren de variables explicativas “a posteriori”, ya sean los intereses exógenos de los actores del Orden Internacional, sean los intereses endógenos de las estructuras federales, sean las razones geoestratégicas o las tácticas partidarias, lo cierto es que el desarrollo de los procesos de libre determinación de finales del siglo XX han permitido la superación del discurso clásico “colonialista” y hoy, desde una perspectiva estructural, el recurso validado sigue siendo de actualidad en contextos claramente diferentes al los casos de Europa del Este como los procesos emergentes actuales de Europa Occidental.

No obstante, los conflictos yugoslavos y algunos procesos en el marco del antiguo Pacto de Varsovia han contribuido a que el Derecho de Autodeterminación en esencia se vea transgredido o manipulado desde los fines unionistas respectivos. Hoy es común, y Collon también lo hace en “su lista”, incluir a los serbios de Bosnia tras el desenlace kosovar en la lista de agraviados, como los unionistas españoles incluyen a Araba como autodeterminable en el seno de un posible proceso de autodeterminación nacional de Euskal Herria, o incluso algunos extremistas del unionismo español, Ezkerraldea.

Esta es la trampa que indistintamente utilizan los unos y los otros, todos los homologadores oficiales “de algo”, para confundir, neutralizar o amenazar en el seno del debate genérico de la aplicación del derecho de autodeterminación como recurso para la superación de situaciones de injusticia e imposición que sufren muchos colectivos nacionales o de identidad diferenciada.

El sujeto ejerciente del derecho de la autodeterminación puede definirse de modo estático o dinámico. La primera categoría define el sujeto de modo estático porque lo encuadra en una interpretación histórica de la territorialidad coherente con las transformaciones, pero definida por la lógica nacional vigente. Al margen de realidades administrativas o políticas impuestas, la categoría identificable como estática, se nutre de las referencias históricas y culturales teniendo en cuenta los criterios transformadores en el seno definido de esta realidad. Se basa en el reconocimiento nacional de un territorio, por cohesión cultural y son por tanto sus habitantes, todos, al margen de sus características, los que definen al sujeto activo.

Sin embargo desde una perspectiva dinámica, basada exclusivamente en las influencias sociológicas, demográficas, sin atenerse a definiciones históricas, culturales, ni territoriales, los grupos humanos pueden optar al margen de los territorios y la historia, por pertenecer al ámbito político-jurídico terceros, a pesar de la lógica territorial imperante. El sujeto activo por tanto está disperso en pequeños núcleos al margen de la coherencia territorial.

Cuando Croacia proclama su independencia sobre criterios estáticos o sea con un marco territorial y cultural definido, las minorías serbias de las Krahinas, es decir las dos Eslavonias, Banija y Krahina (Krahina significa frontera y siempre han sido zonas peligrosas por ser el eje geográfico sobre el que durante siglos se definieron las cambiantes fronteras imperiales de los diferentes Imperios que se establecieron sobre estas tierras, en las que los eslavos ortodoxos más audaces llegaron a vivir en el siglo XVI, ya que nadie quería vivir en ellas por su peligrosidad a pesar de ser muy fértiles y ricas) se autoproclaman Repúblicas serbias de las Krahinas al margen de Zagreb. Belgrado apoya a estos colectivos que sabotean el proceso croata (realmente impresentable en las formas por su componente ideológica claramente racista y ustachi) pese a su legitimidad: ¿el argumento? Las fronteras de Serbia las define la tumba del último serbio allá donde esté, según el Memorando de la Academia de Ciencias de Belgrado de 1984. Por tanto al margen de fronteras los serbios entienden que gran parte de los territorios de Croacia y Bosnia son parte de Serbia ya que existen grandes núcleos de serbios en dichas naciones, aplicando la perspectiva dinámica sobre la estática. Poco después, y visto el éxito de la jugada hacen lo mismo en Bosnia, solo que en este caso, los croatas se apuntan, y hacen la inversa y juegan desde los mismo criterios dinámicos que habían usado los serbios en las Krahinas croatas, con los croatas de Herzegovina, para sabotear el naciente estado bosnio y de paso repartirse el pastel bosnio con los panserbios de Milosevic y compañía. Pero incluso hasta aquí, aunque discutible, correcto.

El problema viene cuando por la regla de tres estática, claramente historicista y cultural, los serbios niegan la lógica dinámica o sociológica en Kosova. Es decir en Kosova el criterio es historicista (malamente manipulado) al margen de la voluntad popular, pero en las Krahinas o las república de Spska de Bosnia el criterio es claramente demográfico o sociológico. Allí valía una cosa y aquí otra. En las Krahinas y Bosnia es la voluntad popular de los que llegaron en un tiempo a aquellas tierras y en Kosova el territorio sagrado sobre el que surgió la Nación serbia y su Iglesia autocéfala es innegociable aunque solo haya un 10% de población serbia.

De ahí que siempre se utilice un criterio u otro en función de los intereses de cada discurso. En Moldavia por ejemplo, la minoría cosaca rusófona de Tradsniestria (la zona industrial de la pobre república de Moldavia) se declara independiente en 1991, y el 14 cuerpo de Ejercito ruso acude en su ayuda como “tropa de interposición”-legitimación. Allí siguen. Al margen de que entre esta zona y Rusia este ni más ni menos que la inmensa república de Ucrania, por lo que poca frontera común existe, Rusia tiene claro y lleva desde entonces enrocada en la defensa de la “independencia de Trandsniestria” una isla rusófona en un ámbito nacional latino. Pura lógica dinámica de explicación. Pero no entiende como legítimo del mismo modo el deseo checheno de independencia, “porque jurídicamente una república autonóma exsoviética no tenía el rango de una república federal, para acogerse al artículo constitucional que proclama el derecho de libre determinación de las repúblicas de la URSS”, al margen de los acuerdos de paz posteriores de 1996, en los que Yeltsin reconocía el derecho checheno a autodeterminarse en 2001. Los rusos de Transdniestria sí, los chechenos no, ¿y los osetios de Georgia o los abjazos tan de moda tras la proclamación kosovar?¿No son acaso repúblicas autónomas de la República de Georgia? Pero estos si tienen derecho, no como los chechenos, porque…todo lo que sea debilitar a Georgia es de recibo.

Así es, a pesar de que ambos casos, el osetio y el abjazo, son diferentes, Rusia siempre ha jugado a intentar sabotear el desarrollo de la Transcaucásia postsoviética jugando a la carta de la mezcla de criterios para legitimar a unos u a otros en función de sus intereses geoestratégicos. Apoya a los abjazos contra Georgia cuando sabe que los chechenos por la misma regla de tres están en situación similar. Añade a la ensalada a los osetios del sur, cuyas reivindicaciones poco tienen que ver con las abjazas, ya que legaron a esas tierra hace relativamente poco tiempo y de paso enreda en Azerbaiyán, otro estado “amenaza” con los armenios del Karabaj, para tratar de evitar, como en Georgia, un desarrollo pleno de Transcaucásia. Doble rasero para el patio trasero de la “democrática” Rusia. Más o menos lo mismo que hacen los gringos y sus aliados occidentales a nivel planetario con Tibet, Palestina, Irak; en el Africa subsahariana, en Bolivia o con “la cíclica denuncia humanitaria” que toque, ya sea birmana, iraní, norcoreana y en su defecto cubano-venezolana.

Pero los chovinistas y logreros paneslavos, ya sean balcánicos o rusos, ya fueron definidos por el propio Lenin hace mucho tiempo aunque los “homologadores de izquierda” parece que no se han enterado.

¿pequeño burgueses? ¡Y qué!
La crisis interpretativa que se derivó de la falta de referencias bipolares tras el final de la Guerra Fría arrastró a muchos bienpensantes que huérfanos de una lógica sencilla basada en el bipolarismo se enredaron en la interpretación de los cambios contemporáneos. Bien es cierto que las lógicas explicativas del imperialismo siguen vigentes y son más nítidas que nunca, pero también es cierto que para muchos “unionistas de izquierda” las luchas de liberación nacional sin etiqueta u homologación siguen siendo “pequeño burguesas”.

Así los pueblos heroicos que luchan por su vida colectiva en libertad, como los chechenos, por ejemplo, nunca se han ganado ni han gozado la solidaridad de nadie. Por un lado, tema muy delicado y molesto para los “homologadores de democracia” occidentales a pesar de sus intereses, que no quieren molestar demasiado a la Gran Rusia , y “pequeño burgueses islámicos” prescindibles para los “homologadores de izquierda”, a pesar de que en las elecciones más democráticas habidas en el este de Europa (Chechenia es el extremo oriental europeo mal que les pese a muchos) en febrero de 1997 según la OSCE, ganó el único candidato laico con una holgada mayoría, Masjadov con el 63% de los votos. En resumen, lo que ha ocurrido: ¡qué se jodan!

Ese es el doble rasero de unos y otros. Croacia tiene derecho a la autodeterminación porque me interesa el potencial negocio adriático fraccionado, dicen unos, y no tiene derecho, por ser un partido parafascista el que “rige” el proceso, y porque además es una estrategia para destruir ¿¿“la roja”?? Yugoslavia y solo beneficia al Imperialismo. Al pueblo que le zurzan. Hoy utilizo al Tibet para pegar un suave toque a China, a Kosova, que no es Chechenia, para vacilar a Putin y mañana si te he visto no me acuerdo. ¿Qué le paso al PNV en los 50 con los yanquis, la CIA y sus promesas? ¿Y dónde está la solidaridad internacional de los “homologadores de izquierda” hacia Euskal Herria en estos momentos tan duros? ¿Ha habido reciprocidad?

¿Los vascos? El pueblo más antiguo de Europa, que sorprendentemente sobrevive en pleno siglo XXI a su enésimo proceso de uniformización y asimilación cultural; que constituyo uno de los primeros Estados europeos y que tras siglos de resistencia mantiene viva la reivindicación de que sea tácito su reconocimiento político y respetado el deseo de sus habitantes por definir su futuro en libertad, siempre han sido una minucia “con palabra de” para unos y una “pequeñoburguesada” luchita de liberación para los que si no había un “PC de vanguardia” nada significas.

¿Qué balance hacemos de la solidaridad recíproca? ¿Qué han aportado los “libertadores” yanquis desde el 45? ¿Y la solidaridad internacionalista “de liberación”?

De entrada, miles de luchadores vascos han dado mucho en Euskal Herria y fuera de ella, ¡incluso la vida!, por los demás pueblos del mundo. Nicaragua, El Salvador, Sahara, Irak, Argentina, Palestina, Bosnia, Irlanda… Africa, Asia, América del Sur…miles de vascos y vascas han sido y son ejemplo de solidaridad internacionalista, de afecto internacional, de trabajo desinteresado, de militancia total. ¡Un pueblo tan pequeño con un corazón tan grande!

Pero, ¿y para con nuestro drama? Al margen de las muestras inestimable de unas pocas excepciones, nadie, ningún gobierno, ningún estado, ningún partido, ningún estadista ha hipotecado un mal gesto o un altercado con nuestras metrópolis como muestra de reciprocidad. Se han extraditado como moneda de cambio a vascos tanto desde la derecha como desde la izquierda. Se ha silenciado, creído las versiones oficiales, las mentiras sobre nuestro pueblo, su historia o su lucha. Sobre nuestra españolidad o identidad franca. En Estados Unidos, en Alemania o Rusia. Pero también en Nicaragua, Cuba o Venezuela. Solo juegan a caballo ganador y parece que para ellos aun tenemos carrera por delante.

Es simple. Simplemente simple: universal. Desde la izquierda radical, desde la democracia radical todos los pueblos del mundo tienen derecho al reconocimiento nacional y a la autodeterminación, y las condiciones que se impongan basadas en el doble rasero, definen claramente a quienes las utiliza, ya sea “homologador” de derechas o de izquierdas.
Aunque solos ante el peligro, como los chechenos, los uigures o los saharauis… este pueblo ha superado muchas tempestades y seguirá siempre luchando por su libertad, por la de todos, sean más o menos egoístas, más o menos rojos, más o menos guapos o feos.

PD. La única excepción que confirma la regla fue la visita que hizo Gerry Adams a Euskal Herria tras haber sido recibido por Clinton en la Casa Blanca en 1994. El resto de estadistas “ganadores” que tanto se beneficiaron de nuestra solidaridad, nunca tuvieron un gesto desde la cumbre del poder para con nuestra lucha.

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Marzo 18th, 2008 at 3:38 pm

ABERRI EGUNA 08: EUSKADI 2020 VERSUS NAFARROA OSOA 2012!

in: Iritzia

A veces es notoria la sensación de que las dinámicas políticas partidocráticas que rigen el devenir social de nuestro pueblo se imponen sobre las dinámicas populares plurales que están en vanguardia de la defensa del interés general sobre el interés privado. Son fortísimos fogonazos de flases que ciegan momentáneamente la visión general e histórica, pero que se quedan en eso, en humo. Así es, los partidos no pueden ocultar el bosque, y sus obsoletas e interesadas propuestas, por muy mediáticamente que se vistan desde la presunta legitimidad electoral, no pueden escapar de la sensación de mediocridad y vacuidad que para la mayoría de los “árboles del bosque” sean robles, hayas, encinas, pinos o cipreses representan.

Durante la última semana han sido varios robles, es decir varias las personas que siendo históricos militantes del PNV, alguno de ellos desde finales de los años 50, me confesaban que en los últimos comicios españoles habían votado por una malentendida “disciplina y tradición más que por convicción, ya que de hacer caso a esta última se hubieran abstenido bien a gusto” sic.

Decían también que lo que durante los últimos 30 años habían sido “disgustos puntuales que se derivaban de algunas decisiones del Partido, sumisas, incómodas, o sea pragmáticas”, se había convertido en “una desilusión crónica, permanente”, desde que los “cachorros” se hicieron con el poder tras la “victoria” de Imaz.

Insinuaban con vehemencia, qué poco compromiso con los ideales se puede exigir a gentes que en la cuarentena y desde la veintena nunca “han sufrido un ápice por la defensa de sus presuntos ideales” sic. “No han pasado cárcel franquista, ni clandestinidad, ni represión postfranquista, ni prisión, (incluso ni cuándo reclamándose públicamente “obJELtores” al ejercito español, ninguno durmió entre rejas y escaqueándose de la mili por enchufe). No han sufrido penurias económicas, ni han tenido que arriesgar ni dejar de dormir en la creación de empresas, ni han sido explotados en puestos de trabajo precarios, y que además, por no andar, no andan ni con escolta” sic.

Unos privilegiados fuera de la realidad, en su mundo, que “Desde la veintena, como promesas, (los ingenuos de sus promotores les proclamaban como la generación de la independencia) cobran sueldazos permanentes del erario público o del Partido, que hoy controlan con mano de hierro (¡incluso quisieron prolongar en su momento y mediante un presunto golpe de mano, la afiliación a EGI hasta los 40 años, para seguir controlando la organización juvenil!)” sic.

Esta camarilla de apparatchiks, que han crecido política y personalmente en una burbuja de alto standing, con astronómicos niveles de consumo, fiestas exclusivas y saraos solo para “la elite” son, según mis históricos comentaristas, los “aidealistas”, a los que 30 años de “pragmatismo” les ha ido de cine en lo personal, y que solo pretenden que la historia continúe otro par de décadas escasas más para garantizarse ¿el porvenir?, y después “de perdidos al río” sic.

Este equipo de jóvenes dirigentes “transversalistas”, “que prefieren cenar en el Guggenheim con altos cargos de lo que sea, antes que comer unas tortillas en cualquier batzoki con los afiliados de base, o jugar al golf en La Galea antes que ensuciarse sus “deportivas de Armani” en el aburrido fangal del Alderdi Eguna” sic, son los que ahora tras el trompazo electoral hacen del error virtud y proponen más de lo mismo: seguir seduciendo a España proponiendo un neoestatuto de Gernika que ponga orden y concierto “en el caos generado por el soberanismo trasnochado” hasta el 2020, hasta la jubilación. El enemigo a combatir por supuesto: “la izquierda radical” sic.

Los modernicistas cuarentones, con el “expce” Azcuna como referencia histórica y pública “del Partido”, tienen claro que, a pesar de que el debate “de las transferencias” esta superado “por un nuevo acuerdo de conveniencia…digo convivencia” sic, el enemigo de sus intereses es interno y externo. Internamente “les agota” tener que rendir todavía un mínimo de relación con los “aldeanistas” “del Partido”, esos a los que el corazón les pedía abstenerse “antes que dar el voto a esta caterva de caraduras” sic. Pero también les preocupa, además de “la falta de ritmo de la militancia del Partido”, para asumir definitivamente la superación del “trasnochado discurso soberanista” y ver el futuro desde la modernicidad, la incómoda presión de los sectores sociológicamente abertzales, que les votan pero siguen abducidos por el “soberanismo de Ibarretxe” y la “Euskal Herria simbólica promovida desde la reivindicación de las selecciones vascas, en detrimento de Euskadi”sic.

Los mimbres argumentales del “histórico acuerdo” para los doce próximos años o tres meras legislaturas, es obviamente “pragmático” aunque a estas alturas rancio: “como con estos (el PSOE) no se puede más, resignación: elegid, neoestatuto o neoestatuto y a llevarnos bien”. El perfecto guión de lo que desde ahora va a ser el derecho de decisión que los apparatchiks plantean debe dialogarse con los adversarios, pero ante todo amigos de saraos y restauración, del PSOE, dándole así, por supuesto, la patada “en JEL” al “querido alderdikide visionario Ibarretxe, responsable último del descalabro electoral”sic

De estas “reflexiones y autocríticas” tan profundamente mediocres e interesadas que aducen mis interlocutores se derivan para los próximos movimientos “del Partido”, hay poco que rascar: el PNV se enroca en el autonomismo triprovincialista euskadiano (por cargarse se han cargado hasta la popular denominación política que inventó Arana para denominar a la Euskal Herria del Zazpiak bat y a su bandera tricolor) en el seno de la España del patriotismo constitucional de la Una, monárquica y bipartidista.

Si en 2008, tras tres décadas de “estatuto como primer peldaño para la independencia”, las propuestas políticas de ese mundo partidario descrito van por dichos derroteros es obvio que La Alternativa ha de ser publicitada de inmediato. Nuestro pueblo dividido y sojuzgado no puede asumir otro periodo continuador de mediocre negocio estatutario.

La Alternativa ha de ser un revulsivo dinámico cortoplacista alimentado por las dinámicas políticas previsibles en el Occidente europeo. El PNV del siglo XXI puede seguir soñando con un escenario estable y conservador de cara a 2020 en sus tres provincias euskadianas, pero es obvio, que para 2012, en plena conmemoración de la pérdida de la soberanía nacional de nuestro estado histórico Nafarroa Osoa, es plausible vertebrar un proceso Nacional imparable hacia la recuperación estatal.

Sociológicamente es demostrable que la mayoría de la población espera, ansía, una propuesta ilusionante y claramente definitiva que permita, no solo una resolución del conflicto histórico, sino la adecuación en claves de bienestar social, de un nuevo marco democrático que garantice el progreso en libertad.

Es urgente, por ello, consensuar un Contrato Social y Político 2012 entre todos los agentes sindicales, sociales y políticos, que amplíe aún más los Acuerdos de Lizarra Garazi a sectores democráticos que en su momento quedaron fuera, y que desde un consenso amplio, pueda implementar de modo hegemónico y rotundo una Hoja de Ruta propia hacia la Soberanía Nacional.

De entrada, por ejemplo, es necesario que de cara al Aberri Eguna de 2009 exista una Convocatoria Nacional sobre la base de un Consenso Nacional articulable sobre una Institución Nacional (Foro de Debate Nacional ampliado) que por encima de partidismos y sectarismos, dinamice, sobre dos ejes (Reconocimiento Nacional de Euskal Herria y Derecho a la Libre Determinación), un Movimiento Civil plural que active un proceso soberanista unilateral. Una Revuelta Cívica Nacional contra el NO a Euskal Herria. Un Aberri Eguna histórico que sea el pistoletazo de salida a un imparable proceso soberanista basado en un Movimiento de amplio consenso que, al margen de los coyunturalismos políticos y electorales de turno, pueda desarrollar políticas hegemónicas que los Estado Metrópoli español o francés no puedan afrontar. En una fase inicial de un lustro escaso, es posible que para 2012 y aprovechando por una vez la coyuntura internacional favorable (referéndum escocés en 2010), se asienten las dinámicas necesarias para la articulación práctica del Estado Vasco: la República de Navarra. ¡Querer es poder!

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Marzo 11th, 2008 at 7:33 pm

Don’t panic!

in: Iritzia

Hay días en los que en un pis pas todo se tuerce y parece que el Fin del Mundo está ahí mismo. Un querido amigo y colega tiene la varita mágica para que la sangre nunca llegue al río. Siempre grita Dont panic! y en ese momento se pasa catárticamente del histerismo improducente al reposo reflexivo y crítico necesario para salir del atolladero que proceda.

La sugerencia no es excesivamente necesaria para los tiempos que corren, ya que no estamos mucho peor que la semana pasada, a pesar de que se contagia el demasiado “pánic” que se da entre el “orondo” personal que juega este tipo de partidas de poker trucadas, o sea las elecciones a la rusa que celebran en el Estado español, Claro que en el fondo algunos de los jugadores quizá tenga más que perder en lo personal que en lo que al colectivo se refiere.

Interpretar cuantitativa y electoralmente los datos lleva a engaño si no procede después un análisis reposado desde una perspectiva cualitativa y sociológica y política, pero en el actual sistema sobreinformativo-desinformativo se acentúa el primer análisis, el que queda, ya que para cuando llega el segundo, la mayoría de la gente ya ha dado borrón y cuenta nueva de “la elección” y a otra cosa mariposa.

“El PSOE ha ganado en Euskadi y Catalunya”, “el indepedentismo se pega el batacazo y es marginal”, “la izquierda radical desaparece”,”fracaso de los que defienden el derecho a decidir”… Con estas me acuesto y algo queda.

Pero la realidad es más terca que lo que puedan representar con los efímeros datos de “la elección”ya que:

1-La elección.Las elecciones han sido “la elección”. Una suerte bananera de “presidenciales a una vuelta” entre dos candidatos diferentes en las formas pero similares en los fondos.

2-Rusia. Una elección presuntamente democrática, ya que a pesar de que el proceso ha sido homologado, como el ruso, como democrático, se ha desarrollado en condiciones claramente antidemocráticas que han restringido derechos y libertades básicos: ilegalizaciones de partidos, encarcelamiento de dirigentes políticos, persecución policial de opciones… Pero además el proceso se ha estructurado en base una premeditada e impuesta lógica bipolar que ha anulado de modo práctico toda opciones alternativa a la oficial, al Partido Unico con doble faz.

3-Pucherazo. Esta premeditada bipolaridad, además de destruir la diversidad y la pluralidad, y reprimir la disidencia, es un buen negocio que además garantiza “manu electorali” la estabilidad estructural y funcional de un estado en crisis y recrea la imagen de una “proporcionalidad”, nuevo instrumento “legitimista” sobre el que se pretende reconstruir la idea de la Unidad española que políticamente esta en crisis estructural.

4-Mestizo. Pero el PSOE debe de leer bien los resultados. Su victoria electoral en en la Comunidad autónoma de “Euskadi” y en el Principat de los Països Catalans no tienen quizá tanto que ver con una percepción verticalista y militante del votante (constitucionalista), sino con una percepción transversal de un votante “mestizo”, que ante el práctico panorama de verse en el dilema de elegir entre el poli bueno o el poli malo, sabiendo que ambos son polis, elige al bueno como mal menor. Elige al poli con el que presuntamente se puede hablar. Es un votante práctico, poco ortodoxo, nada dogmático, ajeno a la política diaria, a la militancia, que busca un voto útil en un contexto hábilmente inducido hacia la restricción electoral de la utilidad. Vota la única opción de las dos posibles que pueda articular dialogo y resolución. Es un votante inteligente e individualista que puede adecuarse a propuestas contrapuestas en función del tipo de elección y las perspectivas ante estas. Vota al éxito, al caballo ganador, al que da expectativas a una posible alternativa. Es obvio que entre las nulas expectativas de resolución que trasmite el PP y la virtual que ha transmitido el PSOE, es el segundo se ha llevado ese voto, ya que es útil y a ilusionado más entre los dos. Pero un aviso a navegantes, ese voto, es el mismo voto que en 1999 aupó en parte a Euskal Herritarrok o en 2001 llevo a Ibarretxe a los 600.000 derrotando al fantasma de Mayor Oreja. Es un colchón inmenso de voto que en el caso de que se dieran las condiciones democráticas mínimas exigibles, no dudaría por ejemplo en votar por la independencia de Euskal Herria, si esta alternativa se dilucida, como de hecho es, la opción alternativa de futuro e ilusión, a pesar de que ahora haya votado al PSOE, antes al PP y en medio al PNV.

5-Exogenos. Ese voto además se ido a la opción útil del bipartidismo porque estos comicios han sido claramente exógenos respecto a Euskal Herria y el Principat. Unos comicios extranjeros, extraños, en los que se ha obviado toda referencia desde el bipartidismo hacia estas dos naciones, y por lo que este electorado determinante a optado por ser ajeno a las propuestas que no tenían espacio determinante en aquel escenario bipolar lejano, tan cercano televisivamente.

6-Castigo. También ha existido un voto de castigo evidente a las opciones que infantilmente siguen ofertando programas imposibles, absurdos como el de “llevar la voz del independentismo a Madrid, la república…”. En Madrid no hay espacio, por no haberlo, ni testimonial, para opciones sin programa práctico que permita defender esas ideas con determinación. Hoy más que nunca está claro que toda interlocución política con “Madrid” debe vehiculizarse desde una lógica Nacional en la que una representación integral de este pueblo, sea su voz y su determinación, al margen de los tramposos cauces que “permite la democracia española y su juego democrático”.

7-Proporciones. Es obvio que uno de los grandes problemas de percepción que tienen muchos de los agentes políticos en el Estado deriva de la falta de una visión proporcional de la realidad. Si hiciéramos un repaso de lo que supone proporcionalmente cualquiera de los cientos de acontecimientos que se han celebrado en las últimas décadas en Euskal Herria, veríamos con nitidez la impresionante fuerza de este pueblo.

Las elecciones inducen, expresan de modo reduccionista una pequeñez respecto al “todo social” . Los políticos borrachos de “resultados” viven de espaldas a la realidad, una realidad que se expresa diariamente de múltiples formas y que es mucho más heterodoxa que lo que los partidos estancos quisieran. Por eso muchas veces en sus luchas fratricidas e interesadas, su alejamiento de la gente, su sectarismo militante es reflejo de su lejanía de la gente corriente, la que a veces vota, otras veces no, les vota o no.

Euskal Herria basa su existencia en esa fuerza social plural que masivamente exige selecciones nacionales, copa el BEC en una final de bertsolaris al mejor estilo Bruce Springsteen, arropa a sus prisioneros políticos o financia masivamente las ikastolas.

¿Algún político en activo ha hecho alguna vez el ejercicio de averiguar la proporción paralela que se daría en España o Francia sobre la participación popular en cualquier acto? 13.000 personas en el BEC viendo la final de bertsolaris serían la friolera de 240.000 en Sevilla. Una manifestación como la que denunció el cierre de Egunkaria en Donostia sería millonaria en Madrid. Y así escribiríamos un libro con grandes hitos de este país: Marchas a Herrera, Nafarroa Oinez, Gazte topaketak…

Electoralmente el análisis ha de ser similar. Proporciones y correlaciones. Si después de tantos años de represión, de ilegalizaciones, de criminalización, encarcelamientos políticos, presión mediática… en un contexto electoral bipolar como este, en pleno enfrentamiento entre ETA y el estado… la izquierda abertzale ha logrado seguir asentada en una base social de un 12%, reflejable en la abstención: el diagnóstico es obvio: la única solución es la negociación. ¿Qué haría el estado ante una fuerza política paralela a la mencionada que pese a todo mantuviera el 12% de apoyo popular en condiciones extremas? Hagamos los paralelismos contables y veamos proporciones y la foto.

Se impone la responsabilidad, la honestidad. Tras los fraudes de la legislatura pasada es momento de autocrítica, de poner los valores colectivos sobre los partidarios, de interpretar de modo transversal y no vertical. No podemos permitirnos que la vorágine virtual que proceda de una lectura autocomplaciente de los resultados de este test por parte de algunos irresponsables nos condene a otro largo periodo de sufrimiento y desesperanza. Z tiene ahora otra oportunidad histórica para reconocer y respetar a este pueblo, para demostrar a los que no le hemos votado que estamos equivocados en la apreciación que de él tenemos, y a los que le han votado, que no se han equivocado en su búsqueda del diálogo y la resolución. Deseo estar equivocado, quisiera dejar de ver al poli bueno, para ver al hombre, al hombre bueno; al Z valiente, honesto y de palabra que abra la histórica puerta a un escenario en el que por fin la muerte de Isaías haya sido realmente la última y en el que los cientos de demócratas vascos que sufren vil presidio sean liberados inmediatamente.

Pero al margen de los deseos y las ingenuidades, de “la elección”, lo cierto es que los próximos cuatro años van a ser cruciales en el camino a nuestra plena libertad colectiva, la realidad no es como la pintan, es la que es, y por eso mismo, dont panic!

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Marzo 1st, 2008 at 7:48 am

«La política dictará el momento, pero Escocia será un país independiente»

ALEX SALMOND, MINISTRO PRINCIPAL DE ESCOCIA ESCOCIA CAMINA HACIA LA AUTODETERMINACIÓN
El líder secesionista estima que los países pequeños funcionan mejor y avanza hacia un referéndum en 2010 o unas elecciones en torno al derecho a decidir

No hay lugar para la duda en la mente de Alex Salmond. En una entrevista concedida en exclusiva a EL CORREO, el ministro principal de Escocia se muestra «absolutamente convencido» de que los escoceses votarán a favor de la independencia, aunque se niega a «predecir un calendario». Basa su afirmación en argumentos históricos, culturales, de idioma…, pero sobre todo en el sentimiento de nacionalidad. Es «la prueba real», afirma. «El 85% de la gente se siente escocesa antes que británica», sostiene Salmond.

-¿Cómo ve desde Edimburgo la independencia de Kosovo?

-Aparte de la cuestión general de que la gente tiene derecho a la autodeterminación y que se debe respetar ese deseo de ser una entidad nacional, no creo que haya grandes semejanzas entre Escocia y Kosovo. Si se quieren buscar comparaciones internacionales, hay paralelismos más exactos con Irlanda.

-Un componente de la reacción internacional ha sido la exigencia de que debe ser la última vez que ocurra algo similar en Europa.

-Lo sucedido en Kosovo obviamente incomoda a algunos países. Pero la situación en los Balcanes es incomparablemente mejor de lo que era hace diez años y la idea de que era mejor cuando la vieja Yugoslavia resistía a las aspiraciones nacionales es absurda. Hubo un baño de sangre por esa resistencia. Ahora, cuando la mayoría de los problemas se han resuel- to, estoy seguro de que se creará una estructura para la coexistencia y la cooperación.

-La situación escocesa es otra…

-Respecto a las comparaciones con Escocia, soy consciente de que otros países, en otras circunstancias, no han tenido las oportunidades democráticas que tiene Escocia y que eso tampoco garantiza que todos perseguirán sus fines pacíficamente. Pero merece la pena recordar que el debate sobre el autogobierno escocés existe desde hace unos cien años, que el SNP se fundó como fuerza política hace ochenta y que, en todo este tiempo, ni una sola persona ha perdido su vida por argumentar en favor o en contra del autogobierno o la independencia. No ha habido un puñetazo. Éste es el cambio más impecablemente pacífico y democrático en la historia del mundo. Creo que, internacionalmente, sería bueno demostrar que el constitucionalismo democrático produce más éxito que otros mecanismos.

«Una buena respuesta»

-¿Es buena la fragmentación de Estados en un mundo globalizado?

-Creo que la autodeterminación nacional es una buena respuesta para muchas cosas. Hace cien años, el mundo tenía cincuenta países y seis imperios. ¿Es el mundo ahora mejor o peor con más de doscientos estados y sin imperios, con la excepción del económico americano y los venideros de China e India? El balance revela que este mundo es mucho mejor. Hace cien años -por seguridad, en algunos casos; por rendimiento económico, muy a menudo-, los países estaban asimilados a imperios económicos. Ahora vemos la emergencia de diferentes tipos de poderes, de confederaciones como la Unión Europea, y los más entusiastas defensores de la UE tienden a ser los pequeños estados, que ven el beneficio de contar con ese enfoque confederal para vivir juntos. Creo que la UE es mejor teniendo veinticinco países que seis.

Más poderes

-Las encuestas dicen que muchos escoceses no quieren la independencia.

-El único sondeo serio reciente es de diciembre y ofrece un 40% a favor y un 42% en contra, con un incremento de un 15% en el último año para los partidarios. Y la gran mayoría quiere más poderes. Si me pregunta si creo que Escocia va a ser independiente en un tiempo razonable, le diré que sí. Estoy absolutamente convencido. Es más difícil predecir el calendario que el destino. Cambios en las circunstancias dictan a menudo el momento del cambio político, pero los rasgos subyacentes son los que dicen que el cambio ocurrirá. Hay argumentos históricos -Escocia vivió como una nación independiente mucho tiempo-, se puede hablar de la cultura o del idioma, pero la prueba real sobre la nación es lo que siente la población. Lo que hace que Escocia vaya a ser independiente es el sentimiento de nacionalidad. En la Segunda Guerra Mundial, tres cuartos de la población se sentían más británicos que escoceses. Ahora, el 85% se siente escocés antes que británico si tiene que elegir.

-¿Qué beneficios tiene la independencia?

-Algunos se obtienen con un Parlamento, pero los países con más éxito en el mundo tienen entre cinco y diez millones de habitantes. Algunos son más pequeños. La explicación económica es que gozan de más cohesión social, que no significa que todo el mundo está de acuerdo en todas las cosas, sino que tienen capacidad para tomar decisiones colectivas rápidas. Tenemos ahora estructuras más apropiadas que esas vastas burocracias, pero debemos desarrollar nuestra cohesión para acordar objetivos y, además, utilizar las ventajas de nuestro tamaño para formar mecanismos rápidos, informados y cohesionados en la toma de decisiones. Y aún no hemos llegado ahí.

-¿Hay desventajas?

-He intentado pensar en los inconvenientes como ejercicio intelectual. El tamaño de Escocia es el ideal para vivir en el mundo moderno. No tiene ninguna de las desventajas de la pequeñez para acceder a los mercados de la economía mundial, puede representarse a sí misma en entes más grandes. Me resulta difícil encontrar alguna desventaja. Hay gente que dice que empeorarán las relaciones con los ingleses. Creo que la relación no es mala y que en realidad mejorará. Por mucho que digan algunos periódicos, quizás yo sólo me encuentro con las personas más agradables de Inglaterra, pero no detecto gente enfadada porque está en manos de parlamentarios laboristas escoceses, aunque creo que es una queja justificada. La relación mejorará cuando esta situación se elimine.

Sin asiento en la ONU

-Perderá el paraguas británico.

-Perderíamos un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU. Teniendo en cuenta que hemos tendido a utilizar ese asiento en tiempos recientes para facilitar conflictos ilegales, no estoy seguro de que eso vaya a ser un gran sacrificio. Diplomáticos o políticos escoceses ya no podrán convertirse en primer ministro británico. Pero pueden presentarse en circunscripciones inglesas para ganar por mérito y no por el lugar en el que han nacido. No veo ningún perjuicio para los individuos. Hay una sección de la sociedad que aún tiene miedo a la independencia. A medida que crece la confianza en la capacidad de Escocia, esos fantasmas irán desapareciendo. Además, la política del miedo nunca funciona. En el referéndum de 1979, la política de atizar el miedo tuvo éxito, pero ya no funcionó en 1997. Dos años después tuvo mucho éxito para evitar que el SNP ganase las elecciones autonómicas, pero en 2007 ya no fue posible. La política del miedo se erosiona con el uso.

-Gordon Brown sorprendió al anunciar una revisión de los poderes devueltos a Escocia.

-Creo que es una prueba de nuestro éxito en las elecciones y de la Conversación Nacional. Toda la clase política debate ya esta cuestión. Recuerde que el Partido Laborista se presentó a las urnas con la idea de que se había llegado hasta aquí y que no había que ir más lejos. Los conservadores decían prácticamente lo mismo. El hecho de que ahora estén hablando de incrementar las competencias es una buena cosa…

-También habla de recuperarlas.

-Brown intenta responder con eso a las circunstancias de su partido, dividido sobre cómo reaccionar ante el SNP. Por eso incluye esa idea de recortar poderes. Lo dice, pero no lo cree. Plantea cuestiones de seguridad y terrorismo internacional. Pero la coordi- nación entre los dos países ante el atentado contra el aeropuerto de Glasgow no pudo ser mejor. Y, después de la última fiebre aftosa, cuando un ministerio en Londres extiende la enfermedad entre su propia población y causa pérdidas de muchos millones en daños, la idea de que van a recuperar poderes de agricultura es el más espectacular sinsentido que he oído en mi vida. No hay una sola persona con interés agrario en Escocia que prefiera el ministerio de Londres al nuestro.

-¿Qué ocurrirá en 2010?

-Mi plan es llevar la respuesta de la Conversación Nacional al Parlamento para elaborar la pregunta en el referéndum. Y, si la comisión de trabajo de Brown tiene entonces otra opción, estaré encanta- do de poner esa propuesta también en la consulta. Si los partidos ingleses rechazan que la celebremos, creo que eso sería el asunto que dominara las elecciones. Si lo aceptan, realizaremos el referéndum. Lo más importante es que será una decisión de los escoceses, ejerciendo su derecho a la autodeterminación. Y debo decir que, si los últimos sondeos dan una pequeña diferencia entre aquellos a favor o en contra de la independencia, cuando se pregunta si debe ser decidida por un referéndum, no hay divisiones: el 85% dice que es la manera de hacerlo. El 5% diría que debe ser decidido por Downing Street y esa cifra incluye a Gordon Brown.

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Marzo 1st, 2008 at 7:29 am

DECALOGO ANTE EL VACIO

in: Iritzia

Un sentimiento se hace común ante las próximas elecciones españolas, el vacío. Una terrible sensación de vacío, de inconsistencia, de que todo lo que pase va a ser en vano. Así es, estamos en capilla ante un largo proceso electoral nunca antes tan claramente exógeno, ajeno, extraño, extranjero a los vascos y vascas, a todos los navarros, que nos convierte en espectadores de una representación obligatoria y bastante patética, por cierto, de la que no sacaremos nada en claro, más que la idea de que gane quien gane todo seguirá igual…igual de desesperanzador y negador de nuestra existencia.

De entrada el forzado y estratégico intento por imponer un proceso electoral bipolar, bipartidario, es más evidente que nunca. Al igual que en otros países homologados como “democráticos” desde la clave votocrática, el bipartidismo (una suerte de Partido Unico de doble faz que pretende transmitir pluralidad) monopoliza los cauces de la opinión y el debate, para imponer un Pensamiento Obligatorio ineludible para los que no quieran estar fuera del “marco democrático que nos hemos dado”, osea en el paro o en la cárcel.

Nada más evidente que el debate entre los dos candidatos de la pluralidad oficial, del Partido Unico, para apreciar:

-Mediocridad y falta de fiabilidad. El nivel de inconsistencia y mediocridad de ambos candidatos refleja de modo nítido la falta de elementos de peso que permitan un esperanzador proceso político de resolución, es decir, ambos, al margen de su fatuo discurso electoral, transmiten la idea de que no son de fiar, no son de palabra, en resumidas cuentas, que son unos mentirosos patológicos. En España a esta actitud o arte se le denomina “política”, y de ahí que sea común oír que ambos son buenos políticos. ¿Qué se puede negociar o dialogar con elementos de tan poca o nula fiabilidad?

- Negacionismo. Las propuestas y análisis de coyuntura son en todo caso similares y complementarias, los flecos de confrontación política no son estructurales sino meramente relativos a la gestión, matices sobre un todo similar, por lo que en el fondo ambos son iguales. Algo de forma, nada de fondo. Elijamos continente porque el contenido lo garantizan ambos: el color de la taza, porque el café, seguirá siendo el aguachirri al que ellos llaman café, con más o menos azucar. Así, por lo que respecta a Euskal Herria peninsular consenso total, como ha sido hasta ahora: problema de Estado, solución: más de lo mismo: Represión, falso diálogo y por tanto: No reconocimiento nacional, No respeto al derecho a decidir, No hay conflicto político…¿Qué se puede hablar o negociar sobre el derecho a decidir con elementos que niegan y por lo tanto no respetan tu mera existencia como pueblo?

-Agotamiento. El ciclo está agotado. No hay esperanza, solo vacío, estamos en el mismo punto de siempre. Sí, hay desarrollo y esplendor material aparente, buenos bussiness, pero poco más respecto a Euskal Herria: sigue siendo obviada, negada, al igual que en 1978.¿Qué se puede negociar o dialogar con elementos que pese a ser de una generación posterior siguen anclados en la defensa de modelo que quedó atado y bien atado?

Por otra parte, las propuestas de los partidos comparsa que legitiman el actual marco partidocrático y votocrático con su presencia electoral, están más evidenciadas que nunca: generalidades y discursos vacíos, no hay más que ver los programas y propuestas: “Ser la voz de los independentistas” “luchar por nuestros derechos, o “transferencias” “justicia social” “república”… y temas de gestión “subida del salario base a 1200 euros”…
Los últimos cuatro años han demostrado que la fidelidad entre las dos caras del Partido Unico anulan toda probabilidad de que cualquier propuesta ajena tenga viabilidad. La cara amable del Partido Unico, la del talante, ha demostrado que se puede desvergonzadamente vender humo y seguir así ad eternum. ¿Qué espacio político y praxis política real tiene cualquier discurso independentista o republicanista en el seno de las instituciones estatales? ¿Cualquier discurso que cuestione la estructura del estado? ¿Cualquier discurso que cuestione el sistema económico? ¿Cualquier discurso que cuestione los fundamentos ideológicos del estado? El meramente formal que apuntale “la garantía también formal del presunto respeto a la libertad de expresión, asociación y reunión pero siempre en el marco legal vigente”. Punto. Todo opción que articule dinámicas políticas que pretendan superar dicho marco es una amenaza y por tanto es ilegal y subversiva, porque cuestionarlo en teoría es tolerable para el estado pero pretender superarlo con propuestas democráticas que permitan llevar las teorías a la práctica es inaceptable, ya que es terminar con el concepto base que en su momento lo dejo todo atado y bien atado.
Y así, la lógica del estado sigue siendo por lo tanto la de 1978, nacionalismo español unionista bipolar (pannacionalismo nacional-católico y patriotismo constitucional) que garantiza la Unidad territorial, la Corona, el papel de la Iglesia, el de las FFAA, los mass media, la patronal, los sindicatos… todo matizable en formas y estética, pero todo idéntico, estático, inalterable en el fondo, en el contenido.

Estamos por lo tanto ante un paripé en el que las propuestas voluntaristas a veces, e interesadas generalmente de los partidos que juegan esta partida, no responden al fondo del asunto que con tanta urgencia nos atañe: el reconocimiento de Euskal Herria como Nación y el derecho de los vascos y vascas a decidir su futuro en libertad.

El PNV en su propaganda, obviando los datos de la Navarra residual o foral e Iparralde a buzoneado la idea, a modo de corazón, de que los índices de renta per cápita, paro, certificados de calidad, investigadores, fracaso escolar, índice de criminalidad, superficie verde protegida… son los mejores con diferencia del estado. EA dice que es la voz de los independentistas que deciden, en Madrid, Aralar sugiere ser el buque insignia de la coherencia independentista en Madrid y NaBai dice ser la voz de Navarra (la residual) también en Madrid. Ninguno confiesa cual ha sido el balance real de la “legislatura de la esperanza” en su participación durante los últimos cuatro años en ese Madrid que tanto parecen añorar. Ni competencias, ni respeto, ni novedades en lo sustancial. Apoyo gratuito a un señor con talante de ser “menos malo”: ¿balance?

Represión, desprecio, negación, ilegalización, cárcel, ningunéo, Constitución, Constitución y Constitución. Machaque al independentismo, ninguneo al Lehendakari y legislaciones especiales. Como le decían paradigmáticamente a Juan Mari Torrealdai “usted es de ETA pero no lo sabe”. Esta es la filosofía que en diferentes grados de rigor y tiempos aplica el Partido Unico a todo el que reivindique el reconocimiento nacional de Euskal Herria y el derecho a decidir de los vascos. ¿Hay algo que reivindicar con posibilidades en ese “Madrid”? ¿Tienen algo que hacer en ese foro un fraccionado grupo de partiditos que solo representan a sus votantes?
Y si se retirasen todas las candidaturas propugnando la abstención y dejasen solo a las dos caras del Partido Unico ¿Qué legitimidad tendrían estas elecciones españolas en Euskal Herria si la participación fuera de un 30%, es decir, la de los partidos unionistas? ¿Acaso a nivel internacional no sería una oportunidad inmejorable para demostrar que efectivamente la mayoría de la población, incluso votando algunos a dichos partidos unionistas, quiere acabar con esta situación de bloqueo impuesto? ¿Qué carta de presentación tendrían unos resultados así?

Los unionistas españoles han creado un marco sobre un consenso común: La negación de Euskal Herria, el no respeto a la decisión de los vascos y vascas, la innegocibilidad de Unidad de España. ¿Y no existe opción de unificar en una única propuesta nacional vasca, navarra, un consenso similar?

Es hora de hacer propuestas de debate de soltar ideas para avanzar hacia una Hoja de Ruta definitiva que permita superar el hartazgo y la desesperanza ante “el vacío”:

1-Ser concientes y actuar desde la noción del nuevo escenario europeo que se avecina tras la independencia de Montenegro y Kosova, y los procesos escocés, flamenco e incluso catalán. La histriónica histeria del nacionalismo español ante el proceso kosovar, que les ha colocado en el lugar correspondiente junto a las “democráticas” Rusia, Turquía y Serbia, es más que clarificadora de cómo ha de plantearse un proceso determinante y más aún en el contexto occidental europeo donde Escocia va a demostrar sin tapujos la viabilidad de lo ocurrido en Kosova en el seno de la UE, y sin el aura que tiene “la especificidad del caso kosovar” por su complejo contexto conflictivo balcánico.

2-Crear una dinámica de carácter nacional que permita la convergencia y el consenso en torno a un común denominador de todos los agentes y sujetos que vertebran la sociedad vasca :Euskal Herria es una Nación con derecho a decidir su futuro en libertad. ¡Y somos tan radicalmente democráticos que no hablamos de independencia, sino de los mecanismos jurídicos y políticos que permitan la praxis política real de todas las opciones!

3-Entender que existe un inmenso carril central heterogéneo y plural de personas que esperan con ansiedad la vertebración de dicha dinámica nacional determinante y definitiva, para como Pueblo, activar un gran Movimiento Civil que permita la “revolución democrática” pendiente desde el “final” de la dictadura.

4- Definir una interlocución Nacional integral (partidos, instituciones, sindicatos, asociaciones…) que sobre el común denominador planteado negocie con los estados español y francés los parámetros de respeto democráticos al proceso de autodeterminación.

5-Desde el consenso mayoritario activar políticas hegemónicas que permitan encauzar un calendario determinante hacia la autodeterminación.

6-Impulsar un gran blindaje internacional del proceso popular que anule todo posible veto o ingerencia al proceso.

7-Demostrar con la rotundidad de los hechos a los sectores populares que desarrollan la lucha armada, de que la determinación de la Interlocución Nacional y el Movimiento civil es definitiva y que permite la viabilidad del cambio democrático definitivo desdela vehemencia que da el consenso mayoritario que los respalda (algunos le llaman “pista de aterrizaje”.

8-Cooperar a nivel internacional con los diferentes procesos paralelos para garantizar la viabilidad jurídica internacional necesaria en el seno de la UE para que reconozca los legítimos procesos de decisión de la sociedades respectivas incluso en el caso en que decidan constituirse como estado.

9-Garantizar la pluralidad y la heterogeneidad en el seno del Movimiento Civil pero siempre desde el respeto del consenso mayoritario como instrumento para activar políticas hegemónicas.

10-Demostrar a la mayoría de población que el reduccionismo de los discursos y dinámicas políticas es inversamente proporcional a los parámetros demoscópicos mayoritarios que definen sociológicamente y políticamente a nuestra sociedad. Las lecturas políticas sobre las proporciones no se han de hacer desde los resultados electorales, sino desde los parámetros demoscópicos rigurosamente acreditados: en Euskal Herria más del 70% de la población está por el derecho a decidir y por el reconocimiento Nacional de Euskal Herria, al margen de los que luego se vote o no: Por lo tanto es hora de que se articule una Interlocución Nacional que busque el escenario y el marco propicio para que se de satisfacción a la mayoría de la población de Euskal Herria, más plural y democrática en sus comportamientos diarios, que los políticos y partidos que dicen representarla.

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Febrero 18th, 2008 at 11:20 am

Kosova 2008, Euskal Herria 2012

in: Iritzia

Hace casi nueve años, cuando la OTAN comenzó a bombardear Yugoslavia con la excusa de que trataba de evitar el progromo panserbio contra los albaneses de Kosova matando indiscriminadamente inocentes ciudadanos yugoslavos (y chinos), me propusieron escribir desde el entonces recién nacido GARA una larga serie de comentarios sobre la evolución del conflicto. LA OTAN nunca hizo públicos sus espurios intereses y el tiempo ha dado la razón a los que criticamos aquel despropósito belicista, por el que hoy es más que comprensible el actual “desorden” internacional. Aquel encargo fue en lo personal un reto del que nunca estaré suficientemente agradecido, y que además públicamente permitió que se enriqueciera un debate, aún hoy inconcluso, sobre las perspectivas de la izquierda europea en torno a los conflictos balcánicos en particular y sobre el desarrollo del derecho de autodeterminación en el ámbito de las relaciones internacionales en el ámbito general. A los que entonces y ahora apoyamos a los albaneses en su legítimo derecho a la independencia se nos ha tildado de todo desde todos los lados, pero siempre hemos tenido claro que el derecho de autodeterminación es un derecho universal que no puede ni debe ser manipulado, transgredido o tipificado desde la artificiosa ingeniería política, el interés espurio, el poder de las élites o el fanatismo nacionalista.

Desde la firma del Tratado de Dayton en Bosnia en 1996 los albaneses de Kosova estaban desesperados. Ellos, las primeras víctimas de los panserbios milosevicistas veían, tras años de paciente resistencia civil, que se lograba mucho más políticamente desde el desarrollo de la lucha armada, que desde el mantenimiento, poco práctico de cara a un gobierno genocida como el de Belgrado, de una resistencia no violenta ejemplar. Dayton, “los occidentales” premiaban a Milosevic, y a Tudjman en el reparto bosnio pese a haberse repartido el país previamente “en una servilleta de papel”. Los chetnics serbios, los ustachas croatas y herzegovinos e incluso la Armija bosnia, en su memorable resistencia sin par al genocidio, demostraban la política de hechos en los Balcanes venía de la mano del combate armado abierto con bendición de “la comunidad internacional”.

Así, esta interpretación básica de lo ocurrido en Bosnia nutrió el UÇK o Ejercito de Liberación de Kosova del que poco a poco fueron participando centenares de kosovares, espoleados también por los planes de “Solución Final” que se preveían desde Belgrado, hasta entonces impune en la aplicación de políticas genocidas para la “homogeneización étnica” y más “alegre” que nunca tras la homologación que Dayton hacía de sus prácticas de limpieza étnica.

Los conflictos yugoslavos contemporáneos nacen en Kosova. Las masacres de albaneses en 1981 tras la muerte de Tito abrieron la puerta a una cada vez mayor represión. La derogación de la autonomía en 1988, demostraba que Belgrado no estaba por la labor de negociar una salida política proclamando a Kosova como República federada. Es más, la represión brutal generó gran inestabilidad en otras repúblicas, lo que aupó en gran modo los procesos de independencia, sobre todo en Eslovenia y Croacia. Los albaneses entonces vertebran como respuesta el movimiento civil que se desarrolla en torno a Ibrahim Rugova y el LDK. La apuesta no era absurda, teniendo en cuenta que casi el 90% de la población estaba sufriendo un apartheid civil y político brutal, se decide crear un estado paralelo, organizando de modo clandestino una estructura de poder que permitiera sobrevivir ante la anulación absoluta de las condiciones de vida y derechos civiles que las autoridades yugoslavas habían decretado. Impuestos, universidad, escuelas, seguridad… toda una red paralela permitía a los kosovares de origen albanés sobrevivir mínimamente a la represión. No fue suficiente.

Las guerras de Eslovenia, Croacia y Bosnia ocultan el drama kosovar al mundo y a partir de 1997 el UÇK comienza a golpear con fuerza. La disculpa perfecta para Milosevic según algunos. Pero lo cierto es que en 1999 en Rambouillet, Francia, sendas delegaciones albanesas y yugoslavas son avenidas a negociar. Rugova molesto por compartir mesa con el comandante Thaçi trata de recuperar su papel protagonista a sabiendas de que los acontecimientos le han dejado fuera de juego. El hoy venerado “mito y padre de la patria” fracasa, la independencia la conseguirá una nueva generación de militantes. Desde entonces, el proceso de independencia que culminó el 17 de febrero de 2008, con sus muchos flecos y matizaciones tendrá un elemento principal: la legitimación política de la plural resistencia albanesa por parte de “la comunidad internacional” como interlocutora nacional en todo el proceso de negociación.

Así es. El otrora “terrorista” del “terrorista” UÇK, Thaçi, es hoy el legítimo primer ministro que ha proclamado la independencia con el respaldo absoluto de su heterogéneo pueblo (albaneses, serbios, gitanos…todos kosovares). Al margen de los intereses espurios que alimentan las políticas occidentales en los Balcanes, más para mal que para bien de los albaneses, lo cierto es que la “Comunidad Internacional”, tan vehemente en otros casos de defensa del “orden internacional” ha tenido que “tragar” esta proclamación unilateral gracias a la fortaleza y legitimidad abrumadora de la inmensa mayoría de los habitantes de Kosova. Es decir, la voluntad popular, masivamente demostrada por vías democráticas a favor de la independencia, ha sido el argumento ineludible por el que “la comunidad internacional” ha debido de respetar “el derecho a decidir” de los kosovares. Este vehemente reto popular “soberanista” a las “directrices internacionales contrarias a cambiar el estatus de Kosova” demuestra que la consistencia de los deseos de un pueblo, está por encima de los recursos retóricos de una endebles instituciones jurídicas internacionales de rumbo cambiante e inconsistente entidad política y ética.

Sobran las etiquetas, los prejuicios, las condenas. Nada ni nadie puede detener la voluntad de una colectividad nacional por ser libre, a no ser que sea exterminada. En una década escasa, los albaneses de Kosova han avanzado más que en centenares de años de lucha y sufrimiento. Así se escribe la Historia.

Tras la llegada de los eslavos a los Balcanes en el siglo VII, y pese a épocas de convivencia con ellos, los albaneses han sufrido innumerables invasiones y ocupaciones contra las que han combatido. Eslavas, otomanas, serbias, italianas, alemanas…Desde que se fundo en Pizren la Liga de los albaneses en 1912, siempre han luchado por ser una república independiente. Yugoslavia no les reconoció el estatus republicano, y por ello Kosova siempre fue la provincia pobre de Serbia. Kosova el “asunto de estado”, “la Navarra” de los serbios en los Balcanes, pese a la miseria, tras una década de apartheid y un progromo étnico fallido, en pleno siglo XXI, es un estado independiente reconocido y una referencia internacional para las naciones sin estado o con estado subyugado, como es el caso de Euskal Herria, que reivindicamos un estatus correspondiente en el actual orden político mundial.

¿Quién apostaba hace nueve años por una Kosova independiente en 2008? Eramos pocos los que creíamos en ello. Pero con sus dificultades, los albaneses de Kosova, al igual que antes los eslovenos, los montenegrinos, los estonios, los lituanos o los eslovacos han demostrado que la vía para la independencia es corta si realmente la mayoría lo quiere, y sus élites políticas y representativas actúan en clave nacional al margen de los intereses partidarios.

Con claves parecidas es posible una Euskal Herria independiente en 2012, 500 años después de la pérdida de la soberanía de Navarra, el estado vasco. En este contexto político en el que nuevos estados europeos occidentales van a emerger en pocos años, es viable pensar en un breve proceso de independencia. Tantos años de lucha y esfuerzo plural, de resistencia al negacionismo español y francés no son en vano. Las vertiginosas dinámicas políticas y sociales de la Europa y el mundo del siglo XXI permiten más que nunca la consecución de objetivos colectivos a corto plazo. La Independencia Nacional es posible, es ineludible, es vital. Lo es porque la necesitamos como pueblo que pretende sobrevivir a los retos del siglo XXI; es, sobre todo posible porque lo queremos mayoritariamente, al igual que los albaneses, solo que nunca lo hemos podido demostrar (siempre me ha llamado la atención la idea de que, si realmente los independentistas fuéramos una minoría marginal en Euskal Herria, porqué la Unidad de España, por ejemplo, nunca se ha corroborado por las urnas para legitimarla); y es posible porque nuestra Historia Nacional avala y legitima la recuperación estatal como algo coherente con nuestro pasado.

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